El Estatuto de los Trabajadores se ha modificado para dar cabida a la obligación de las empresas de que todos sus empleados fichen, en concreto se ha modificado el artículo 34 donde se índica de manera explícita la exigencia de que todas las empresas registren día a día la jornada realizada por su plantilla, haciendo constar el horario de entrada y de salida de cada persona trabajadora, contratos de jornada completa y jornada parcial y cualesquiera otros que tenga suscritos como una relación laboral.

La modificación de este artículo se ha hecho a través del Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo que incluye otra serie de medidas para dar mayor cobertura a las personas que se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad como es el caso de los parados de larga duración, pensionistas, jóvenes, inmigrantes y determinados colectivos de trabajadores.

Y es en el Capítulo III de este Real Decreto donde se incluye la reforma normativa dirigida a regular el registro de jornada, como forma de combatir la precariedad laboral, con el cambio fundamentalmente del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, que hemos comentado.

¿Quiénes deben fichar?

La obligatoriedad de registrar diariamente la jornada de los trabajadores afecta a todas las empresas, cualquiera que sea su tamaño u organización del trabajo, esto incluye a los trabajadores móviles, comerciales, temporales, trabajadores a distancia o cualesquiera otras situaciones en las que la prestación laboral no se desenvuelve, total o parcialmente, en el centro de trabajo de la empresa.

Esta obligatoriedad también tiene excepciones, que son el Consejo de Administración y el personal de Alta Dirección. Por otra parte, indica una serie de excepciones particulares que se regirán por una regulación particular que son el personal del servicio del hogar familiar, los abogados de los despachos individuales o colectivos, los penados en instituciones penitenciarias, los deportistas profesionales, los artistas de espectáculos públicos, los trabajadores con discapacidad de los centros especiales de empleo y los residentes para formación de especialistas en sanidad.

Al lado del personal de Alta Dirección se encuentran los mandos intermedios y personal de confianza, que normalmente tienen contratos con un pacto de horario flexible y adaptado a las funciones que se desempeñen, que si bien su jornada debe ser registrada, no significa que el registro de mayor número de horas de lugar al abono de horas extras, pues se entiende que su contrato retribuye, suficientemente, este exceso. Aunque en la Guía elaborada por el Ministerio de Trabajo para ayudar en la implantación recomienda que se regulen por acuerdo expreso con este colectivo dentro de la empresa o por convenio.

Como llevar el registro

El sistema a implantar para llevar a cabo el registro horario de entrada y salida de los empleados a los centros de trabajo en principio es de elección libre por parte de la empresa, pudiendo ser desde una hoja de papel a un sistema informático de huella digital, y solo las grandes empresas con convenio colectivo, podrá definirse en el mismo previa negociación, el sistema a utilizar. No obstante, se deja claro que el sistema utilizado proporcione información fiable, inmodificable y no manipulable a posteriori, ya sea por el empresario o por el propio trabajador.

Aunque no existe obligatoriedad de fichar todas las entradas y salidas del trabajador durante la jornada laboral está claro, que en un sistema informático, estas entradas y salidas quedarán registradas. Obviamente, deberá recordarse a los empleados cuáles son sus horarios y el tiempo de sus pausas, a los efectos de que estén «preavisados» de los posibles incumplimientos que podrían detectarse con motivo de este registro horario.

Esta nueva normativa pretende poner límites al abuso de las horas extras

Esta iniciativa parlamentaria nació con el objetivo de limitar el abuso de las empresas con la realización de «horas extraordinarias» realizadas por los trabajadores, y no cobradas, que al parecer es práctica habitual, en grandes y pequeñas empresas. Y trata de evitar que los empleados sean explotados por las empresas, y que trabajen más horas de las que le corresponden, según su tipo de contrato, y que su jornada laboral se alargue para cumplir objetivos de rentabilidad de la empresa, sin cobrar las horas extras.

El incumplimiento conlleva multas

Como toda medida obligatoria, el incumplimiento del registro horario de todos los empleados que trabajen en la empresa que debe conservarse durante cuatro años, conlleva sanciones, y esta infracción laboral de la falta de registro de jornada, es sancionable con una multa mínima para infracciones leves de 650 euros hasta una infracción grave por un máximo de 6.250 euros.

Aunque el objetivo de esta obligación se haya creado con el objetivo de favorecer a los trabajadores frente a los desmanes de algunas empresas, lo cierto es que pueden dar lugar a determinadas situaciones «duras» para los empleados, y a dotar a las empresas de un arma más que esgrimir…el tiempo lo dirá.

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