Hacienda avisa de que en 2021 muchas de las medidas puestas en marcha para tratar de paliar la pandemia de Covid-19 tendrán repercusión en la Declaración de IRPF y recomienda aprovechar la recta final del año para ajustar las retenciones fiscales practicadas a fin de no dejar todo para el último momento y llevarse un susto.

La medida que afectará a más gente es la de los ERTE:

Los contribuyentes que ganan menos de 22.000 euros brutos anuales procedentes de un único pagador no tienen obligación de presentar la declaración de la renta. No obstante, con esta medida, las personas que hayan estado incluidas en un ERTE, aunque el importe total obtenido el año no supere los 22.000 euros, pasan a tener, al menos, dos pagadores lo que hará que, en la mayoría de los casos estén obligados a declarar (si han obtenido más de 1.500 euros procedentes del segundo y restantes pagadores) y que probablemente el resultado les salga a pagar. Para evitar esto, una medida a tomar podría ser la de aumentar retención de la nómina de diciembre y no llevarse una sorpresa en junio de 2021 cuando ya esté todo “casi olvidado”.

Los ERTE también pueden afectar a las mujeres con hijos menores de 3 años. Con carácter general, este colectivo tiene derecho a la aplicación de una deducción de 100 euros mensuales por cada hijo menor de 3 años, siempre que realicen una actividad por cuenta propia o ajena por la que estén dadas de alta en el régimen correspondiente de la Seguridad Social o Mutualidad. No obstante, si hubieran sido incluidas en un ERTE perderían el derecho, ya que durante el tiempo del ERTE deja de realizarse una actividad por cuenta ajena, por lo que dejan de cumplirse los requisitos para la deducción por maternidad. Y esto mismo les sucedería a las autónomas que hayan tenido que cerrar su actividad.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la utilización de las segundas viviendas. Muchas personas han acudido a sus segundas residencias por razón del confinamiento o por la posibilidad del teletrabajo. No obstante, deberán seguir imputándose la renta inmobiliaria correspondiente en su declaración de la renta, ya que la única vivienda que se excluye es la vivienda habitual, por tanto, a efectos de la imputación de rentas inmobiliarias lo que se tiene en cuenta es su disponibilidad y no su utilización.

Por otro lado, en el caso de arrendamiento de inmuebles, si propietario e inquilino hubieran llegado a un acuerdo, como por ejemplo, el diferir el pago de la renta en futuros meses, el arrendador deberá declarar los ingresos de estos meses en función de los meses acordados.

Todas las ayudas percibidas dentro del marco definido como paliación de las consecuencias de la pandemia deberán declararse, tales como: ingreso mínimo vital, el ‘Plan Renove’ para la adquisición de vehículos, subvenciones del Plan Estatal de Vivienda y otras de las Comunidades Autónomas, los préstamos subvencionados de la IDAE, las subvenciones a salas de cine, o las ayudas del Fondo Covid-19 distribuidas por las comunidades autónomas.

Por último, se aplica una bonificación a todos los que han realizado donaciones para paliar los efectos de la pandemia tanto al Tesoro Público como a ONGs con la exención de tributación sobre el  80% de los primeros 150 euros donados, y un 35% a partir de esa cifra.

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